¡Gran película el Laberinto del Fauno!, realmente me sorprendió la forma en que se entrelaza la vida real con la fantasía (que parece bastante real).
Pocas son las películas que me hacen sentir dentro del mundo que crean, y esta lo consiguió. Totalmente recomendada!
Y nuevamente, no pienso contar nada de la tramaaa
, salvo que está ambientada en los años 40, justo al fin de la guerra civil española y que es protagonizada por las aventuras de una pequeña niña aficionada a los libros de fantasía.

Casualidades, así llegue a ver la película. No lo pensé ni lo planeé, algo había escuchado por allí de ella, pero nada como para entusiasmarme o prejuiciarme, simplemente me encontré con el DVD en la mano e invite a mi viejo a verla. Y tengo que reconocer, quizá gracias a esto, que me la creí entera. No tanto por el lado fantástico puro, sino como conjunto, concuerdo con que la parte onírica y sobrenatural es inseparable de la representación de la guerra y su despliegue de brutalidades, y quizá por allí vaya lo más complejo de la película: lo fantástico es tan creíble como lo real. Hay veces en que aceptar una interpretación necesariamente excluye a la otra, acá ello se mezcla. La muerte de Ofelia es terrible, tal vez una de las escenas mas conmovedoras que haya visto jamás (fuera del tabú que implica matar a un niño en pantalla), esos momentos donde empuñas la mano, se te aprieta el estómago, y la garganta, ese disparo te alcanza directamente, durante la película te encariñaste con Ofelia, fuiste cómplice y parte de sus desventuras… y justo en ese momento ¡pum! y quedas helado, incrédulo, con ganas de llorar de rabia, y agradeces en el alma las palabras de Mercedes; allí vuelve lo fantástico, el consuelo que da el sentido y abre esperanzas. Lo que sientas allí ya es del ámbito de cada uno. Puedes creer que todo ello era real, y tiene perfecto sentido, y si es así al menos quedas en calma. Y, por supuesto, puedes creer que el final no era más que el último e indescriptible pensamiento de la niña, y si es así, la película tiene el merito de hacerte sentir como ella, queriendo con todo tu ser creer que lo que viste era real, queriendo con tantas ganas que caes en razón de que te volviste como ella, queriendo escapar de algo que te sobrepasó, y que, por mucho, te abruma.